27. Servicio desinteresado (paramartha)
Si la caridad implica acciones realizadas de vez en cuando, entonces el servicio desinteresado es una posición permanente, una forma de ser. Paramartha es vivir sin preocuparse por uno mismo en armonía con el mundo exterior, haciendo lo que hay que hacer manteniendo la conciencia del momento presente.
Param significa "supremo" y artha es el objetivo por el cual se realiza la acción. Todo lo que se hace por el bien de una meta superior es paramartha. Superior puede significar Dios o alguna otra idea a la que el jugador haya decidido dedicar su vida. El servicio desinteresado es entregarse a uno mismo por un propósito superior.
Cuando el jugador comienza a comprender su papel en la actuación y se da cuenta de que el yo individual está destinado a servir como una herramienta para la realización del Supremo, todo lo que hace deja de preocuparle. Simplemente cumple con sus deberes, haciendo lo que le proporciona su papel en el juego. No sabe cuál será el resultado de estas acciones. Cumpliendo con su deber sin pensar en sus derechos o posibles recompensas, se vuelve desinteresado y luego todas sus acciones se vuelven paramartha.
La vida en este nivel solo es posible cuando el jugador comprende que los derechos siguen a los deberes y que la recompensa es el fruto de la acción. Los derechos y las recompensas son solo subproductos del juego, no su propósito. Mientras el jugador esté en un cuerpo físico equipado con órganos de acción, el karma es inevitable. Solo puede elegir: preocuparse por la recompensa y el castigo, el honor y la humillación, o dedicar su vida a comprender las leyes y la naturaleza del juego, sin preocuparse por lo que está sucediendo, y continuar cumpliendo con sus deberes.
Nadie puede garantizar recompensas: innumerables factores influyen en el resultado de cualquier caso. Si el jugador está libre de esperanzas y deseos, cada momento es un logro para él. Liberado de la falsa actitud de ganancia y pérdida, logra el servicio desinteresado, y la flecha lo eleva al plano humano. Cumplir con los deberes de manera adecuada, entregarse a sí mismo por lo que se debe hacer, conduce a la pérdida de identidad, que es el principal problema del tercer chakra. La individualidad deja de existir como una unidad separada, convirtiéndose en parte de un todo mayor. Se pueden encontrar ejemplos de tal ministerio en varias organizaciones que son manifestaciones del plan celestial. El Servicio Desinteresado es el último cuadrado de la tercera fila del tablero de juego y representa el tercer chakra. Desde aquí el jugador se eleva al plano del equilibrio, el plano de la fe y la devoción.